
En la antigua Grecia los symposiarch (anfitriones) eran los encargados de convocar a fiestas que se realizaban en sus propias casas, los mismos se denominaban Agapes (que significaba ‘amor fraternal’), el anfitrión era el encargado de mezclar en un recipiente el agua y el vino.
En ese momento era necesario mezclarlo ya que el vino tenía una consistencia densa. En ocasiones los viejos eran los encargados de la mezcla, o también los que mejor conocían los componentes del grupo.
Los griegos heredaron de los egipcios el conocimiento acerca de la conservación y del transporte del vino en ánforas, lo mismo que la forma de sellarlo usando una especie de resina obtenida de los pinos. El vino que se consumía a diario era guardado en pieles de cabra con forma de botella, perecidas a las bota de vino españolas. El vino normalmente era reservado para ocasiones especiales, únicamente las clases más acomodadas lo incluían en la mesa a diario. Leer más






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