Cocemos las alubias blancas en una olla. La cocemos con agua, un diente de ajo y una guindilla. Mientras cuecen las alubias blancas sofreímos un pimiento rojo, otro diente de ajo, una cebolla muy bien picada, para así obtener mejor sabor.
Retiramos el exceso de agua de las alubias y echamos el sofrito, además de las gambas y el resto de los ingredientes. Dejamos que los sabores se mezclen y que las alubias estén en su punto.
Este dip de frijoles negros es una delicia y fácil de hacer. En una batidora echamos la lata de frijoles negro con el zumo de un limón, además de un poco de ajo en polvo, cilantro muy picado, comino y sal. Batimos muy bien hasta conseguir la textura adecuada.
Luego simplemente lo vertemos en un bol que nos guste y lo colocamos en el centro de la mesa para disfrutar de un agradable aperitivo de frijoles negros, con un toque de limón.
En una sartén grande o un wok echamos la cebolla picada, las zanahorias y el diente de ajo. Esperamos a que todo se dore muy bien. Añadiremos posteriormente el curry, teniendo cuidado para que no se queme. Echamos el resto de ingredientes y dejamos que se hagan en el wok durante unos 15 minutos.
Vamos echando caldo a medida que se necesite, para que se evapore el sobrante. Los garbanzos se echan justo al final, cuando la verdura está casi hecha, para que queden tiernos pero no demasiado. Esta sopa se debe servir con algo de caldo y con un toque de aciete de oliva y sal al final de todo, para que tenga un sabor mas intenso.
Comenzamos este guiso de lentejas picando la cebolla y dejando que se dore en el sartén. Añadimos también los dientes de ajo y luego lo vertemos en la olla con las lentejas. Echamos unos dos litos de agua, así como el resto de ingredientes como el comino y la pimienta. Dejamos que hierva para echar la patata en trozos.
Debe cocerse durante unos 30 minutos y posteriormente agregamos un vaso de zumo de limón y algunas rodajas dentro. Apartamos y servimos estas lentejas al limón, unas lentejas con un toque diferente.
Después de tener los garbanzos en remojo durante 8 horas, los ponemos en agua a cocer. Dejamos cocer y vamos añadiendo mientras la cebolla en grandes trozos, hoja de laurel y resto de ingredientes. Después de 60 minutos comprobamos que los garbanzos estén tiernos. En ese momento añadiremos la calabaza y el bacalao.
Esperamos a que el bacalao ya esté tierno y la calabaza esté en su punto. La calabaza se puede añadir hervid parcialmente, para que se ablande antes. Es un plato que resulta delicioso y además es cuestión de ser pacientes y esperar el tiempo necesario.
Después de lavar y cambiar el agua de las lentejas, debemos dejarlas cocer lentamente unos 15 minutos. A continuación eliminamos la espuma y agregamos la guindilla, la cebolla picada, los dos tomates ya pelados. Unos minutos después apartamos.
Por otro lado ya tenemos cocido nuestro arroz basmati, que se hace enseguida. A la hora de emplatar lo que haremos será echar el arroz en un molde, para que no se mezcle con las lentejas. Podemos poner la base de lentejas, un poco desechas después de remover y encima el arroz con la forma que le hemos dado. Es un plato delicioso y novedoso.
En una sartén, sofríe unos minutos los chícharos y las zanahorias peladas y cortadas en trozos muy pequeños. Cuando se ablanden un poco, saca del agua, mezcla con la bechamel espesa y añade un poco de sal. Deja enfriar por unas horas, para que la masa se endurezca y sea más fácil hacer las croquetas.
Disuelve la harina de garbanzos en agua, hasta que adquiera la consistencia de un huevo batido. Con ayuda de una cuchara, ve tomando porciones, pásalas por esta mezcla y luego por pan rallado. Dales forma de croqueta, y déjalas reposar unos minutos para que se asiente la cobertura y no se rompa al freír.
Calienta una sartén antiadherente con suficiente aceite como para cubrir las croquetas. Cuando esté bien caliente, pero con cuidado de que no se queme, ve friéndolas, sin echar muchas a la vez, ya que el aceite se enfriaría demasiado.
Cuando estén doradas por ambos lados, escúrrelas y ponlas encima de un papel de cocina, que empape el exceso de grasa. Sirve acompañadas de una buena ensalada.
En una cazuela con un vaso de aceite, dora cinco cucharadas de cebolla picada, agrega luego el tomate picado y la zanahoria y rehoga todo muy bien. Luego añade el pan rallado, el vino blanco y dos vasos de agua o caldo y deja cocer a fuego lento mientras rellenas los pimientos.
Los pimientos, lavados, sin rabo y sin semillas, se cortan por la mitad.
En medio vaso de aceite rehoga el resto de la cebolla y el perejil. Incorpora la carne picada, agrega sal, pimienta y nuez moscada. Retira del fuego y amasa lo anterior con la miga de pan mojada en leche y el huevo. Con esta pasta, rellena las mitades de los pimientos y tapa con las mitades restantes (usa palillos para unirlas).
Fríe los pimientos en abundante aceite y colócalos en una cazuela de barro. Vierte encima de ellos la salsa que tienes preparada y déjalos cocer a fuego lento hasta que estén tiernos.
Puedes licuar o batir la salsa y si la prefieres más fina. También puedes aligerarla con agua caliente.