
El problema de escurrir las latas es que el contenido nunca se queda en su lugar: el líquido sale, pero los chícharos, los champiñones, el atún o las espinacas, también. Y entonces tratamos con la tapa metálica que acabamos de retirar, pero igual se hace un tiradero.
Con este escurridor se acabó el problema: tiene cuatro diámetros distintos, es de acero inoxidable y puede usarse con una sola mano. Cuesta nueve dólares.
Vía: laslentejas.com