Una salsa de limón única para tus pollos

Una salsa de limón única para tus pollos

El pollo es una de esas carnes que tiene un sabor realmente muy suave. Cuando comemos algo y no estamos muy seguros de qué sabor tiene, a menudo decimos que “sabe a pollo”, no porque realmente se le parezca sino porque probablemente sea similar a alguna salsa que hayamos comido alguna vez con un pollo para que éste tuviese más sabor. Hay personas que disfrutan mucho de comer pollo al horno o a la parrilla y no se cansan de su sabor así, simple, pero hay otras que terminan por perder el gusto por el pollo después de un tiempo por ser tan suave.

Aquí te traemos una receta para que prepares una salsa de limón que hará que tus pollos o tus preparaciones con pollos se sientan como algo totalmente nuevo. Es una salsa espesa ideal para acompañar pollos enteros al horno (o a la parrilla) o para acompañar presas o pechugas que irán con una guarnición, que también puede llevar la salsa.

Lo que necesitas es: 6 ó 7 limones entre medianos y grandes (o más si los que encuentras o tienes son pequeñitos), sal, almidón de maíz, aceite puro de girasol y agua hirviendo.

Lo primero que hacemos es cortar los limones a la mitad y extraerles el jugo. Puedes usar la fuerza de tus manos, ayudarte con un tenedor, utilizar un exprimidor manual o incluso un exprimidor eléctrico de cítricos. Lo ideal sería sacar la mayor cantidad de jugo posible de los limones para que la salsa tenga la mayor cantidad de jugo real de limón y así tenga el sabor ácido característico. Si lo haces a mano utiliza un tenedor para ir pinchando las distintas partes y sacar mucho más jugo.

Coloca en una sartén un chorro de aceite (que cubra el fondo) y caliéntalo un poquito, agrega el jugo de los limones. Mezcla hasta que el aceite y el jugo se mezclen lo mejor posible y luego agrega sal a gusto. Agrega un poco más de sal de lo que normalmente harías porque luego al mezclarlo con el pollo se sentirá menos salado que en la salsa sola. Agrega un chorro de agua hirviendo y mezcla bien para que todo sea un líquido homogéneo. Mezcla 2 cucharadas de almidón de maíz en una taza de agua fría hasta que no haya grumos y agrega a la salsa. Cuando ésta espesa ¡está lista para agregarla al pollo!

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Acerca de Carolina Alonso

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