
Ingredientes para 6 personas
- 200 g. de queso manchego
- 3 cucharadas de harina
- sal y pimienta
- 1 huevo
- 1 cucharadita de agua
- 85 g. de pan molido
- aceite de girasol, para freír
Preparación
Corta el queso en trozos triangulares de unos 2 cm. de grueso. Pon la harina en una bolsa de plástico y salpimiéntala. Casca el huevo sobre un plato y bátelo junto con el agua. Dispón el pan molido en un plato.
Pasa los trozos de queso por la harina, procurando que queden bien cubiertos, después sumérgelos en el huevo batido y finalmente rebózalos bien con el pan molido. Ponlos en un plato grande y guárdalos en el refrigerdador hasta que vayas a freírlos.
Para freír, calienta abundante aceite de girasol en una sartén grande, hasta que un dado de pan se dore en 30 segundos. Fríe los trozos de queso, en tandas de 4 o 5 para que la temperatura del aceite no baje, y dales la vuelta una vez, de 1 a 2 minutos, justo hasta que el queso empiece a fundirse y estén dorados por todos los lados. Antes de freír una nueva tanda, asegúrate de que el aceite está bastante caliente, porque si no el rebozado tardaría demasiado en ponerse crujiente y el queso puede derramarse.
Sirve la entrada caliente con palillos para pinchar.
Vía: Hoy Tapas